Opinión

De la ilusión a la realidad: Corrupción, nepotismo y endogamia académica en la ENMS de Celaya ¿Qué pasa en la universidad de Guanajuato?

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Por: Adrián Avendaño.

Nuestro país está cambiando, en medio de un proceso de desglobalización, de balcanización de regiones, el grito agónico del neoliberalismo y el resurgimiento del keynesianismo nos invita a repensar el mito de Sísifo y el eterno retorno. ¿Será que estamos condenados una y otra vez a cometer los mismos errores?

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho en reiteradas ocasiones que su gobierno ha acabado con la corrupción de los altos funcionarios y prestadores de servicios y que se comienza con el ejemplo. Pero ¿qué pasa en un estado tradicionalmente conservador y con una universidad que hasta hace poco se daba baños de pureza y hacía gala de una tradición académica que se remonta al siglo XVIII… ¿Qué pasa en la Universidad de Guanajuato?, ¿por qué más alumnas y profesoras se manifiestan en sedes como las de Celaya, Salvatierra, Irapuato, Guanajuato, Silao  y León?…

Como egresado de la universidad escucho con profunda tristeza que ya amedrentaron a una compañera, que ya acosaron a otra, que tal y tal maestro tiene un pacto de silencio con tal y tal porque le debe favores, que fulana tiene tal puesto porque se lleva bien con perengana y que a chuchita la bolsearon y no le dieron nada porque primero tiene que pagar “derecho de piso” … Uno pensaría que son rumores o que son chismes que dice la gente argüendera para darle sentido a su vida, y muchas veces es así; pero hay ocasiones en que la realidad es peor de lo que pensabas…

¿Cómo sanar a un país cuyas instituciones educativas están enfermas? La corrupción y el tráfico de influencias que viven muchas escuelas se ha convertido en un cáncer, y como dicha enfermedad, la mayoría de las veces no lo detectas hasta que ha avanzado demasiado. Hace poco más de dos años en la Escuela de Nivel Medio Superior de Celaya (ENMS) se otorgó una plaza al profesor Gerardo Rentería Rodríguez, cuñado del maestro Victor Hugo González Torres quien formó y forma parte del Comité de Ingreso, Permanencia y Promoción (antes CIP), es decir, del comité que evaluó al profesor Rentería.

Victor Hugo González Torres quien es miembro de la “Honorable Academia” (que de honorable no tiene nada) y al parecer protegido del Colegio de Nivel Medio Superior (dado que le acaban de otorgar la categoría de Asociado C sin tener elementos suficientes para ser perfil SNI) recomendó también a su sobrina para trabajar en la ENMS de Celaya y formó una alianza con el director Raúl Rosillo Arroyo y la Secretaria Académica,  Martina Heredia Villagómez (anteriormente miembro del CIP) cuyo esposo (Jonás Cano) es el representante sindical (otro conflicto de interés que no se dice, no se toca y no se cambia) por lo que más les vale a los maestros no tener problemas con la Secretaria Académica o con Victor Hugo González porque su representante sindical no los va a defender, ni el director, ni la “Honorable Academia”, que por cierto, cuando se trata de promover el respeto a la diversidad es bastante conservadora y algunas de sus integrantes tienen un doble discurso; una de ellas, por ejemplo, la maestra Fátima Elena Esquivel López fue acusada ante UGénero por un exalumno debido a la violencia verbal con la que la maestra se dirigía al alumno en términos de la orientación sexual del estudiante.

Cabe señalar que fueron acusaciones fuertes. Por desgracia, como es la tradición (esta sí, bien arraigada), el exalumno no quiso llegar hasta las últimas consecuencias debido a que ya se encontraba viviendo otro momento de su vida fuera de la ENMS. Esto es lo que ocurre con muchos estudiantes de último semestre, “la banalidad” como diría Hannah Arendt… Ante el temor de no obtener el certificado de estudios por problemas con los profesores o con la institución aceptan morderse la lengua, agacharse y bajar la mirada.

Porque eso pareciera propiciar la ENMS de Celaya, pedagogía del oprimido, del agachado…  Es sabido que el director de la escuela Raúl Rosillo Arroyo, su esposa (que también trabaja en la ENMS de Celaya) y el Coordinador Académico de la sede Sauz se molestaron por la participación de una maestra y de los alumnos de la ENMS de Celaya en la primera marcha que organizaron los estudiantes del Tecnológico de Celaya (la segunda del 2 de octubre tampoco les agradó, pero al menos no expresaron su inconformidad con los estudiantes o profesores que fueron, ¿cómo hacerlo cuando el rector ya había opinado de manera positiva sobre la marcha?). Parece que a la Universidad de Guanajuato le siguen pesando los trescientos años de colonización española.

Llegado el último semestre muchos alumnos se dan cuenta de que durante los casi tres años de preparatoria desconocieron sus derechos (tampoco se preocuparon por leerlos), nadie les dijo que hay una normatividad que pueden usar o dos dependiendo de su plan de estudios. Hay alumnos que se desahogan con quienes creen que pueden ayudarlos, que se lamentan por haber reprobado materias y no haberlas acreditado en su momento, se lamentan, sin saberlo, por la banalidad, por la normalización de todo, porque son menores edad… Repiten entonces el clásico “ya ni modo”, porque son adolescentes y pronto serán adultos y recordarán a esos maestros a los que ellos mismos alguna vez le ofrecieron dinero para acreditar una materia, esos maestros que aceptaron el soborno o que les acosaron (intimidándoles con un título de abogado por ejemplo) y que ahora ya están jubilados; maestros que, como ellos o ellas, ya no están en la ENMS. Pero… ¿Y los que están? ¿Qué hacer con los que están?… ¿Se repetirá la historia generación tras generación?…

¿Se repetirá la historia de maestros bien preparados que no tienen tiempo completo, que tienen más de diez años laborando en la categoría más baja (Asociado A) a pesar de su buen desempeño y su trabajo constante o que, ante la corrupción y la falsedad, prefieren volar a otras instituciones menos inhóspitas?… ¿Se repetirá la historia de maestros que no saben hablar en público, que no leen ni escriben bien, que ni siquiera saben cómo dar una clase porque no saben de lo que hablan, porque pidieron a sus familiares que les elaboraran documentos para pasar un concurso de oposición?

Es triste pensar que valieron más los contactos que el conocimiento, valió más la burocracia de los papelitos, los números estadísticos y pretención de una posición en el ranking mundial de universidades que la realidad y los hechos. Estos son los hechos: La Universidad de Guanajuato y el Colegio de Nivel Medio Superior no se tomaron la molestia de venir a Celaya a corroborar si en verdad los alumnos recibieron asesorías como dicen las evidencias de los profesores, si los maestros reciben un trato equitativo por parte de sus autoridades, si son escuchadas las voces de las alumnas que quisieron denunciar a profesores acosadores y corruptos o si se les amenaza o desanima para que desistan… No se tomaron la molestia de venir a ver si en verdad los profesores son tan buenos como dicen serlo en sus famosas evidencias (que no son evidentes); porque la Universidad no ha modificado sus protocolos de ingreso o porque quienes evalúan matizan las evaluaciones y prefieren dar más puntos al proyecto de un Plan Anual de Trabajo (que no necesariamente se trabaja, pero dice lo que las autoridades quieren que diga), porque lo importante es el papel y no los hechos; porque en un concurso de oposición se prefiere dar más puntos a títulos universitarios (que son patitos, pero son títulos) y no contar demasiado la excelente evaluación que hacen los alumnos de los profesores o premiar con un puntaje ridículamente bajo la evaluación de una clase muestra (donde de verdad te das cuenta de qué tan bueno es el profesor, qué tanto domina su tema y cuáles son sus estrategias). Este es el caso del Maestro Gerardo Rentería Rodríguez, un profesor con credenciales, con muchos papeles y muy buenos contactos, pero con muy poca credibilidad en los hechos, un profesor que ni siquiera pasó el examen de certificación de competencias cuando debió hacerlo.

En otros países los profesores son observados por otros profesores en sus clases, son retroalimentados por sus colegas y están en constante capacitación. En la ENMS de Celaya los profesores se molestan si la Secretaria Académica los visita en sus aulas… A veces entiendo su molestia con la profesora  Martina Heredia… Los alumnos suelen contar con gracia que aquellos que ingresan al bachillerato económico administrativo se terminan apellidando “Cano Heredia”, porque toda la familia nuclear trabaja sobre las mismas clases en la ENMS de Celaya.

Existen muchos casos de abuso laboral en la ENMS de Celaya… Está el caso, por ejemplo, de una maestra que tiene poco de haber adquirido su plaza y a la que le impusieron una comisión de becas, una maestra que, al ser nueva, amonestaron con una reducción de salario por faltas, pero al mismo tiempo exigieron que estuviera presente en las juntas sobre becas (lo que implicaba faltar a clases) ¡y qué decir del personal administrativo!… Entre sus filas está “la intocable”, quien sabe por qué le dirán así cuando la han corrido de al menos tres campus universitarios; pero se dice que tiene la nómina más alta de toda la ENMS de Celaya y hasta el director le tiene miedo (por sus supuestos contactos en Guanajuato). Desde luego, si te llevas bien con los nombres que detentan el poder no tienes nada de qué preocuparte, recuerda ser como Victor Hugo Gonzáles, llevar el café al jefe y pagar las coca colas.   

Así las cosas, así la prepa, ejemplo de conservadurismo político y de paso religioso (varios profesores son ex seminaristas y ya sabemos lo bien que la Iglesia protegió a Maciel ¿verdad?). Así las cosas, así la ENMS de Celaya.

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