Celaya

Nada es lo que parece

El arte de la Violencia
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 Pintura Otto Dix 

Felipe Calderon (#Comandante Borolas ) y sus 419  aplausos en Celaya

Hace algunos ayeres Felipe Calderón visitó Celaya,  esos ayeres fueron en el trienio de nuestro desprestigiado  Ramón Lemus,  en aquella ocasión no dio ninguna entrevista, su grupo de guaruras no dejaron que los reporteros y reporteras  se le acercaran,   es más ni a saludar siquiera, caminó tan rápido que en el intento  de  querer tener unos simples minutos con él para preguntar temas nacionales los empujones  surgían por todos lados, salió rapidísimo, con cara visiblemente molesta.

Eso   hoy domingo 10 de noviembre del 2019, no fue así,  se mostró amable y muy complaciente con las preguntas: ¿Presidente  que representa estar este día aquí  y tener una buena respuesta de parte de los Celayenses? ¿Teme por su seguridad Presidente?…   En las preguntas una omisión grande el señor Calderón no es ya presidente,   y el termino presidente ya le gustó, ahora como representante del  grupo   México Libre que pretende ser  un partido político para poder competir en las elecciones de mayoría relativa y no tan relativa.

De acuerdo al  INE, México Libre  necesitaba 300 firmas en Celaya y bueno las rebasó con 419  personas como firmantes (en Celaya se ronda alrededor de los 600 mil habitantes)  de una de las asambleas en el país,  esta vez en la Casa Rotaria no hubo camiones que provenían de comunidades, ¿será porque los organizadores hoy no trabajan en las filas del actual gobierno panista?… cerca de 150  automóviles  de particulares arribaron para apoyar al ex presidente que  como estrategia de gobierno tuvo desde un inicio de su mandato “para ganar la guerra contra la delincuencia, es indispensable trabajar unidos, más allá de nuestras diferencias, más allá de cualquier bandera partidista y de todo interés particular” (Calderón, 2017).

A Felipe  y a su esposa Margarita   se les ha borrado la memoria histórica,  en su afán por el poder  recorren el país después de haber denostado y ocasionado una fractura dentro del PAN.

Felipe,  Felipín, Comandante Borolas ,  y otros apodos resuenan en los mares de  las redes sociales, denostado, injuriado, no querido y odiado es el PAN de cada día para el señor “que pretende seguir con la masacre y guerra al crimen organizado”. Su visita fue organizada por  el lado disidente del panismo Guadalupe Suárez Ponce, Manuel Pérez Sandi Cuen, Claudia Islas, Gerardo Irusteta Gallego, su familiar  Dulce María Gallego Hinojosa quien fue regidora por el PAN y pasó sin pena ni gloria, y no sólo de la ex regidora sino de muchos de los presentes que dicen no vivir de la política sin embargo se aferran a seguir en espacios públicos y con beneficios del erario para sus negocios familiares.

Algunos recordatorios le vendrían  genial al señor Felipe Calderón- en estas líneas no se le insulta- como él lo hace con el actual presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

Quiso “ganar la guerra” como el mismo lo decía en sus discursos bélicos,  al crimen organizado y  logró miles de muertes de inocentes,  un país sumido en la sangre, violencia y el infierno creciente del narcotráfico, dándoles la puerta abierta para su permanencia tal y como hoy se observa. La estrategia comunicacional fue esa  enfrascarse contra el narco y el crimen organizado, atrás quedaron temas de infrestructura, pobreza, alimentación, economía, etc.

Su crítica al actual gobierno encabezado por AMLO, lo deja en la  paradoja de la historia,  durante su mandato el único vocero era él y  su comunicación con los miembros de su gabinete  eran lentas o a veces nulas.Ya la investigadora de la UNAM Yolanda Meyenber había indicado “La personalidad del presidente no ayuda mucho en imagen. Cuando se le critica, en lugar de poner la cabeza en el refrigerador, sale inmediatamente a responder, eso hace que esa crítica resalte en medios más que una estrategia comunicacional más deliberada, veo una persona permanentemente justificándose y permanentemente a la defensiva”. Tal y como hoy responde en su visita a Celaya.

Lo increíble, lo amoral y lo surrealista es ver a todas esas personas en Celaya,  convencidas de seguir una estrategia de guerra,  olvidan las herencias de Fox y  Calderón, cuando el Chapo gozó de impunidad. Y como podemos observar el día de hoy las y los organizadores desean poder para seguir en la política pública, la gente humilde, pobre que vive  tanto en las zonas urbanas como  en comunidades no fueron llevadas ni invitadas porque bien saben que no tienen  en su poder el clientelismo que dan los programas de Desarrollo Social tal y como lo hacen sus otros compañeros del PAN que sí están en el poder.

 

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