Guanajuato

Nada es lo que parece

Después de pensarlo una y otra vez, por fin me anime. Ups!!!  y  vaya que es difícil atreverse cuando  conoces tanta información de primera mano y eres testiga del acontecer diario. "Nada es lo que parece" es un espacio para platicarte un poco amiga(o) lector  de lo que hay detrás del telón de las mujeres y hombres que marcan los destinos de nuestra región.  

Sugerencia de un muy buen amigo, consultor y asesor TODOLOGO,  de esos que al principio  los quieres de lejos, hoy es una de las personas que  agradezco en el universo conocer, es el  buen Edgar Díaz, samaritano  por convicción  y en aquella frase de Don Quijote  lo defino “cambiar el mundo, amigo Sancho no es utopía ni locura es justicia”. Así que gracias por  el apoyo  y … espero tus sugerencias, alguna historia para contar, más allá del sensacionalismo,  y la vendimia morbosa que es de lo que está plagado el mar informativo apenas abres la puerta de la red informativa.

#MiDulceCelaya  Esta semana  sucedió una manifestación que queda para la historia, la valentía de los jóvenes del ITC, los linces salieron a la calle y se manifestaron, hartos de tantos actos delictivos que han  sufrido  en las inmediaciones de su escuela. Luego del asesinato de Gabriel Luna QDP.

A ellos se unieron jóvenes de muchas instituciones la UG,  Latina,  UPG, Roque y otras, también padres, madres, hermanas, hermanos, vecinos, trabajadores, comerciantes y es que la sociedad ha gritado a fuerte ¡basta de tanta violencia! De tantas muertes, del grave crecimiento de la violencia  que hoy sufrimos todas y todos en el día a día.

Y si pensamos que  la presidenta Elvira Paniagua es la culpable de todo lo que pasa en el municipio, estamos en un error. Es consecuencia de varias administraciones, de políticas públicas mal aplicadas, de planes de desarrollo enfocados a la ganancia de un sector poderoso que son los empresarios y los inversionistas extranjeros. Sea  el partido Azul, Verde, Rojo o Guinda,   se ha  tenido un crecimiento económico  a costa de los sectores más desprotegidos y ¿qué generó? Pues esto que hoy vemos y una gran desigualdad social.

Un clima violento, pobreza, y polarización de la sociedad.

La paranoia colectiva en la que se ha caído por el miedo y el temor a desempeñar las actividades diarias,  es el pan del día. Me gusta ir por el transporte público, por las calles y preguntar ¿Cuál es el sentir de lo que hoy vivimos? La respuesta es homogénea, no hay para dónde ir. Y el miedo es colectivo.

Hay desesperanza, falta de empatía con las instituciones públicas, con el político (a), la ley se sabe se  burla y también hay una fuerte creencia  en la individualidad, en el replegarse bajo la consigna de no querer salir,  y ayudar, es decir  no hacer  comunidad. O así crudamente  “que se chinguen los demás, mientras yo esté bien, y mi familia no me importa que suceda allá afuera”.

Ahí está el fondo de todo, el ciudadano consciente pide una respuesta al tema de inseguridad, y para ello también debe reflexionar  su grado de tolerancia y ejercicio al tema de la corrupción. Pasarse un alto, evadir una multa, copiar un examen, robarse un pedazo de calle, tirar la basura en la calle, aprovecharse de los demás, creer ser superior a otros, mentar la madre  cuando vas  manejando, tolerar el maltrato a una compañera(o) de trabajo,  ejercer micro poder y acoso laboral, solapar actos por mínimos que sean son corrupción, nos hace cómplices  también.

Queda para esta semana la reflexión ¿Qué tan poquito somos corruptos? ¿Qué tan poquito hemos también contribuido a lo que hoy vivimos? Como ese alcalde que decía, ¡Sí he robado, pero he robado poquito!

Un homenaje a todos los jóvenes  y ciudadanas (os) que se han solidarizado a la voz unísona de una Celaya sin violencia,  a todas(os) los desaparecidas (os).

Contribuyamos estimada(o) lector a erradicar el cáncer de la violencia desde la raíz, de nada sirven 1000 policías si nuestras creencias culturales reflejadas en el dicho  “del que no transa no avanza”, el agandalle y la individualidad  no cambian.

Ahora por último, no se nos olvide seguir pidiendo a la autoridad no sólo a la presidenta Elvira Paniagua, es todo el ayuntamiento, los directores, los regidores, las regidoras, en suma a todo el que detenta un cargo público, y con el sector privado buenos servicios, respeto a las leyes laborales, son derechos por los que se han luchado por décadas.

Nada es lo que parece…

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