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Cátedra de “Cómo arruinar una buena idea en 3 sencillos pasos: “El caso San Agustín”

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Comonfort, Guanajuato.- En un emocionante capítulo más de la aclamada telenovela local “Gobernar con las patas”, las autoridades del municipio, encabezada por el “Mesías de Comonfort” Gilberto Zárate, han vuelto a demostrar que la diplomacia, la empatía y la administración pública simplemente no son lo suyo.

Diversos especialistas en sentido común sugieren —casi a manera de auxilio humanitario— que al cuerpo edilicio no le vendría nada mal un curso intensivo de sociabilización para principiantes antes de salir a pregonar su próximo gran proyecto al aire libre.

Y es que, al parecer, la estrategia oficial del gobierno municipal se resume en un método bastante innovador: primero se tiene una ocurrencia al despertar, luego se intenta imponer a la fuerza, y cuando la ciudadanía protesta, se procede a improvisar con una explicación tan burda y pésima que termina pareciendo más un chiste de mal gusto que un acto de gobierno.

¿Proyecto con razón de ser… o simple berrinche?

El episodio más reciente de este espectáculo gira en torno a los pozos de San Agustín. Miremos con justicia: en el papel, la iniciativa probablemente no era una mala idea. El problema —como ya es costumbre en este trienio— no es necesariamente el qué, sino el catastrófico cómo.

Fieles a su estilo de “actuar primero y preguntar nunca”, las autoridades decidieron aventarse al ruedo sin antes cruzar una sola palabra con la sociedad afectada. Cero diálogos. Cero explicaciones, claras  y contundentes. ¿Para qué molestar a los ciudadanos con detalles técnicos si se les puede sorprender con un madruguete operativo?

“¿Socializar un proyecto? ¡Qué flojera! Mejor hagámoslo a lo bruto y luego nos disculpamos malamente cuando la gente se enoje.” — Mantra no oficial de la administración (aparentemente).

Un alcalde extraviado en su propio municipio

Tras el inevitable descontento social, la respuesta oficial no fue dar la cara con argumentos sólidos ni con la madurez institucional que el cargo exige. ¡Para nada! La estrategia defensiva consistió en ofrecer aclaraciones redactadas con el codo, que, en lugar de dar luz, solo dejaron más en evidencia la profunda falta de experiencia administrativa que se respira en la alcaldía.

El caso de los pozos de San Agustín no hace más que confirmar lo que en las calles ya es un secreto a voces: Comonfort cuenta con un edil completamente perdido en el mapa político, cuya principal herramienta de gestión pública parece ser el berrinche. Cuando las cosas salen mal por falta de planeación, la receta del día es el enojo, la pataleta y el intento desesperado por componer a remiendos lo que desde un inicio se diseñó con las patas.

Por lo pronto, los habitantes de Comonfort sugieren a sus gobernantes que, para la próxima ocurrencia, consideren seriamente adquirir un manual básico de comunicación social… o de perdida, un mapa para que el alcalde empiece por encontrar el camino de regreso a la realidad.

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